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Maestrías

¿Cómo estudiar una maestría y trabajar sin morir en el intento?

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Estudiar una maestría y trabajar es posible, pero requiere planificar el tiempo de estudio, las responsabilidades laborales y los momentos de descanso 

La modalidad del programa también influye en que trabajar y estudiar una maestría sea más factible. Por ejemplo, las maestrías online permiten acceder a las clases desde distintos lugares y, dependiendo de su metodología, ofrecen mayor flexibilidad para distribuir las actividades académicas.  

En esta publicación te contamos cómo estudiar una maestría y trabajar sin descuidar ninguno de los dos aspectos.  Síguelos y no postergues más tu inscripción en tu próximo MBA o el programa de postgrado que hayas elegido.  

Consejos para estudiar una maestría trabajando  

Algunas personas postergan sus estudios de postgrado porque temen no tener tiempo suficiente y terminar dejando los estudios o renunciando a sus empleos. Pero esto no tiene por qué ser así.  Se puede estudiar una maestría sin dejar de trabajar, los siguientes consejos pueden ayudarte:  

1. Elige un programa que se adapte a tu realidad laboral 

Este consejo no tiene que ver con qué especialidad elijas. Puedes optar por una Maestría en Marketing Digital o una Maestría en Innovación y Emprendimiento y te será igual de útil.  

estudiar una maestría y trabajar

Para saber si un programa de postgrado es compatible con tu trabajo, te recomendamos revisar:  

  • Modalidad de estudio. Determina si las clases son presenciales, virtuales, en vivo o asincrónicas, ya que cada formato implica un nivel diferente de disponibilidad y desplazamiento.  
  • Horarios de clase. Comprueba cuándo se desarrollan las sesiones y si coinciden con tu jornada laboral, especialmente si el programa exige asistencia en horarios determinados.  
  • Frecuencia de las actividades. Revisa cuántas veces por semana tendrás clases, trabajos grupales, tutorías u otras actividades obligatorias para conocer con qué frecuencia deberás reservar tiempo para la maestría.  
  • Carga académica. Considera la cantidad de cursos, lecturas, trabajos y evaluaciones que tendrás durante cada período, porque una carga elevada puede requerir más dedicación fuera del horario de clases. 

2. Mantén una comunicación activa con tu asesor académico  

Muchos programas de postgrado cuentan con asesores académicos que pueden orientarte durante tus estudios. Recurre a ellos cuando tengas dudas sobre el programa o enfrentes alguna dificultad académica, ya que su acompañamiento puede ayudarte a encontrar alternativas y continuar tu formación sin que un problema puntual se convierta en un obstáculo mayor. 

3. Consulta en tu trabajo si hay facilidades para trabajadores que estudian 

Algunas empresas cuentan con políticas de apoyo para quienes continúan su formación, como permisos, modalidades de trabajo flexibles o programas de capacitación. Otras financian parte del posgrado. Revisa esta guía sobre cómo financiar tus estudios de posgrado para conocer los patrocinios de empleadores y otras opciones.   

Consulta con tu área de Recursos Humanos o con tu supervisor para conocer qué beneficios están disponibles y en qué condiciones puedes acceder a ellos.  

Incluso cuando no existen medidas específicas, comunicar con anticipación que iniciarás una maestría puede facilitar la coordinación con tu equipo y evitar inconvenientes. 

4. Comunica tus planes de estudio a tu red de apoyo familiar o social 

Estudiar y trabajar al mismo tiempo implica asumir nuevas exigencias, por lo que contar con una red de apoyo puede hacer más llevadero el proceso.  

Comunica a tus familiares y amigos que iniciarás una maestría para que conozcan tus objetivos y comprendan las demandas que puede implicar durante el programa. Su comprensión y apoyo pueden ayudarte a mantener la motivación y continuar con tu formación. 

¿Cómo administrar el tiempo para estudiar y trabajar? 

La administración de tu tiempo es crucial para que llevar una maestría mientras trabajas no se vuelva un dolor de cabeza.  

Estos pasos te ayudarán:  

1. Calcula cuánto tiempo tienes disponible 

Antes de establecer un horario de estudio, identifica cuánto tiempo de tu semana ocupan el trabajo, los desplazamientos, el descanso y otras responsabilidades. El tiempo que queda disponible será la base para organizar tus actividades académicas de manera realista. 

2. Planifica las tareas de cada semana 

Revisa con anticipación las clases, lecturas, trabajos y evaluaciones que debes realizar. Después, distribuye cada actividad dentro de los espacios disponibles para evitar que varias obligaciones se acumulen en los mismos días. 

3. Asigna cada tarea al espacio adecuado 

No todas las actividades requieren el mismo nivel de concentración. Reserva los períodos más largos para trabajos, proyectos o temas más difíciles y utiliza los espacios más breves para lecturas, repasos o revisión de materiales. 

4. Establece prioridades y deja margen para cambios 

Cuando tengas varias actividades pendientes, atiende primero aquellas que tengan una fecha de entrega más cercana o requieran mayor dedicación. También resulta útil dejar algunos espacios sin asignar para poder reorganizar la semana si surge alguna eventualidad. 

5. Revisa tu planificación y haz ajustes 

Al terminar la semana, comprueba qué actividades completaste y cuáles quedaron pendientes. Esta revisión te permitirá saber cuánto tiempo necesitas realmente para cada tarea y ajustar la planificación siguiente para que se adapte mejor a tu rutina.  

Los desafíos existen, pero pueden superarse 

Aunque es posible combinar una maestría con un empleo, hacerlo implica asumir dos responsabilidades que pueden coincidir en determinados momentos. Conocer estas dificultades desde el inicio ayuda a tener expectativas realistas.  

  • Combinar el trabajo con los estudios puede llevar a acumular cansancio y reducir el tiempo disponible para el entretenimiento, el descanso u otras actividades personales. 
  • Las exigencias laborales y académicas pueden coincidir en determinados períodos, haciendo más difícil responder a una entrega, evaluación o proyecto mientras aumentan las responsabilidades en el trabajo. 
  • Una etapa complicada en el trabajo o un resultado académico desfavorable puede afectar la motivación y dificultar que mantengas el compromiso con la maestría. 

Las ventajas de estudiar una maestría mientras trabajas 

Combinar la formación de posgrado con la actividad laboral también puede ofrecer beneficios concretos: 

  • Aplicar algunos de los conocimientos adquiridos en tu campo laboral actual. 
  • Mantener tu empleo mientras estudias te permite acumular experiencia y conservar una fuente de ingresos estable. 

En conclusión, es posible compaginar una maestría con el trabajo si eliges un programa compatible con tu realidad laboral, mantienes una comunicación constante con tu asesor académico y tu jefe, y organizas tus actividades mediante un cronograma que puedas cumplir. 

No postergues más este paso en tu vida académica y profesional. Conoce las maestrías online de Harson University.  

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